lunes, 7 de noviembre de 2011
martes, 25 de octubre de 2011
Mi VIDA como estudiante de ingeniería
Es difícil, es difícil dar ese salto en la vida, salir de la escuela secundaria y llegar a la universidad. A mí me fue difícil adaptarme, porque me había acostumbrado en la secundaria a dar lo mínimo de mí, pasar los cursos sin esforzarme y estar de “vago” en las clases. Pero todo en la universidad era diferente, las personas, los profesores, las clases, las reglas y a todos les daba igual si estudiabas o no, cada uno estudiaba por su cuenta, por lo menos eso sentí con los primeros amigos que tuve. Desde el 1er día de clases me fui para atrás, y digamos que en la parte trasera del aula se sentaban los más bulleros, los malcriados o los “chacoteros” como los llamaban los profesores. De ellos me hice amigos, pero esa amistad sólo duró hasta después de la 2da práctica, porque para esa temporada ya se había ido más de la mitad del salón, incluyendo a los de atrás.
La primera parte del ciclo fue horrorosa, mis notas eran malas, me habían botado del salón, estaba perdido en lo que era matemáticas y algoritmos, y lo peor es que me estaba aburriendo. Un día decidí hablar con mi papá y decirle que iba a tomar la peor decisión de mi vida, es que se me pasó por la cabeza dejar de estudiar, o estudiar una carrera técnica y dedicarme a trabajar. Mi papá tan solo me dijo, “Si yo hubiera tenido un par de zapatos y dinero para comprarme un lápiz con un cuaderno, estaríamos mejor. Hijo, yo no acabé mi secundaria porque no quise, sino porque no pude, me esforcé y miré hacia el futuro, trazando una meta. Pensaba en trabajar para estudiar, pensaba en que si tenía hijos, ellos no iban a sufrir lo que yo sufrí. Y si yo de “cachuelo” en “cachuelo” llegué hasta Lima, tú con tu carrera puedes llegar mucho más lejos”. La conversación se prolongó con que si verdaderamente esa carrera me gustaba y yo decía que sí. Pero esas palabras que resalté, fueron las que me marcaron, las que me dejaron pensando, y las que me ayudaron para mis siguientes ciclos en la universidad. Mi papá me ayudó bastante, me compró la laptop para algoritmos, una calculadora para los cálculos y me ayudó con una profesora particular para matemáticas. El esfuerzo que mi padre ponía en mí lo supe valorar y me puse a estudiar, a estudiar cómo se debe y gracias a ellos estoy en mi 6to ciclo sin desaprobar un curso y con un buen promedio ponderado, yo me siento orgulloso de ello y mi papá también.
Soy programador en una pequeña empresa de sistemas, me encanta mi trabajo porque se trata de mi carrera y me encargo de formar a los nuevos practicantes, les enseño y les cuento anécdotas. A pesar de que soy joven, los jefes me confían el sistema y han dejado que yo me encargue de manejarlo. Poco a poco superándome más y saliendo adelante, siempre pensando en el esfuerzo de mi padre y a mi madre que me acompaña desde el cielo.A pesar de todo el sacrificio que se hace, a pesar de los gastos, del sueño, y del tiempo que falta, todo eso importa poco cuando te la pasas bien, si estás feliz contigo mismo y con los demás, y sobre todo si te gusta la carrera que estás estudiando, vale la pena pasar por la odisea que es estar en la universidad.
También me he sentido bien al tener tan buenos amigos, esos amigos verdaderos que te acompañan desde hace tiempo, que siempre están ahí para ti, con los que se estudia, se indaga, se discute y se hacen grupos de exposición. He conocido a bastante gente y no me he arrepentido de conocer a nadie, al contrario, a algunos los he considerado mis hermanos, como a Alejandra, que tenemos casi la misma historia de niños y nos identificamos por ser luchadores.
Puedo decir que desde que empecé a estudiar y hasta ahora que estoy en 6to ciclo, he madurado bastante y he crecido profesionalmente, más que todo en mi carrera, a la hora de analizar y pensar un poco antes de hacer las cosas. Por el dinero ya no me preocupo mucho, pues con el sueldo que gano me pago los pasajes y todo lo que necesito gastar en la universidad. Apoyo a mi papá pagándome la mensualidad. Lo que si pediría es tener más fuerzas para no quedarme dormido, sino me descuentan, y eso sí que es feo.
martes, 30 de agosto de 2011
Rodolfo Peña , Usted S.A.
Yo siempre decía que si terminaba de estudiar mi carrera en la universidad, me titulaba y todo, iba a terminar con una mansión, carro, empresa propia y una vida lujosa. Claro, eso era antes de llegar al 5to de secundaria ya que a mi salón llegaban siempre personas de diferentes universidades a dar charlas, consejos y test vocacionales. Eso me hizo pensar bastante porque mi meta principal era tener una empresa propia, grande y que sea reconocida mundialmente. No sabía que tendría que andar por un largo camino antes de lograr eso. Hay bastantes cosas que uno debe de saber para ser un profesional altamente calificado y esto nos cuenta Inés Temple en su libro “Usted S.A.” la cual nos habla de muchas de sus experiencias en empresas y nos lo cuenta de una manera tan fácil de comprender.
La primera que he rescatado es la de si manejo bien mis relaciones interpersonales o no, cuando empecé a trabajar por primera vez, en una pequeña empresa de programación de sistemas, pensé que con lo que sabía iba a poder ser eficiente en la empresa. Pero me equivoqué, lo que sabía era insuficiente. Insuficiente en todos los sentidos porque me pedían algo y no sabía qué hacer, me confundía bastante y me costaba ser amigo de alguien tan rápido. Pero me tomo la sorpresa cuando mis compañeros de trabajo me ofrecían voluntariamente su ayuda, eso me hizo sentir bien, y me contaron que siempre en la empresa han trabajado juntos, como equipo para que las cosas salgan mejor, ya que no se puede perder mucho tiempo. Cuando uno no sabía algo, otro le ayudaba y así hasta que todos los practicantes que comenzaron sus labores conmigo, aprendimos a hacer las cosas que nos mandaban sin problemas. La relación con mis compañeros era estupenda y nos ayudaba bastante en nuestro crecimiento profesional.
También nos habla de que un trabajo siempre se mantendrá si ambas partes son satisfechas, como conté líneas atrás, mis prácticas en esa pequeña empresa terminaron a los 3 meses aunque me dijeron que estaba listo para entrar a planilla. Tuve el error de retirarme pensando que siempre me iban a pagar lo que me pagaban, decía que había dado lo mejor de mí e incluso eso lo comprobaba porque yo había hecho mejor mi trabajo que los otros practicantes, pero la ambición de ganar un poco más me llevo a iniciar mis practicas en la oficina de coordinación de la universidad. Por más que traté de dar lo mejor de mí, no me sentía cómodo en ese puesto, parecía que perdía mi tiempo porque no aprendía nada nuevo, solo hacía encargos y papeleos y lo que quería era aprender más. No me sentía satisfecho del empleo así que lo dejé.
Aunque no tenía muy claro lo que quería hacer, decidí regresar a mi antiguo trabajo y me di con la sorpresa de que las jóvenes que me habían enseñado se habían retirado. La sra me nombró el nuevo “jefe del proyecto” (No tanto jefe, digamos que encargado que todo vaya saliendo bien) y me encargó que ayudara a los nuevos practicantes. Me sentía alagado por lo que dijo así que le puse empeño a mi trabajo. Investigué y aporté nuevas cosas al proyecto la cual gustó mucho de todos. Y Actualmente sigo desempeñándome en el mismo puesto.
El libro al leerlo me ha ayudado bastante en lo que puedo seguir aportando y en cómo hacer que los nuevos se sientan bien, motivándolos y ayudándolos para que siga habiendo un aire de comodidad en la empresa.
También de cómo me ven los demás, de cómo debo vestirme para inspirar respeto y confianza, tanto a la hora de ofrecer un negocio o cuando estás con tus empleados. Mis jefes, que siempre están ahí cuando los necesitamos, no han enseñado bastantes cosas también, como las que nos enseña Inés Temple en su libro, la de ser siempre optimistas, responsables y demás valores que hablarán por nosotros en nuestro futuro, valores que nos permitirán progresar profesionalmente ya que necesitamos tener un buen historial de vida para competir por un puesto de trabajo en las grandes empresas.
Que la ética y la moral van de la mano para ser unas personas leales, para poder convencer al cliente de que nuestra empresa brinda servicios confiables y que quedarán satisfechos, porque la confianza y la buena forma en que hablen los clientes de nuestros productos y servicios, hará crecer a la empresa y también a la empresa que está dentro de nosotros.
Aparte de dar consejos, también nos cuenta de que la empresa siempre va a cambiar de jefes, y a partir de ese cambió habrá gente nueva. Mi padre trabaja en las fuerzas armadas y he visto como se preocupa todos los años porque siempre cambian de jefe y siempre entran con su “gente“. Por eso si se trata de una empresa privada, hay que demostrar constantemente que estamos aptos para el puesto siempre, ya que también las tecnologías cambian, así como los procesos y gente con la que estamos acostumbrados a trabajar. Todo cambia y nosotros debemos mantenernos firmes ante el cambio.
En conclusión, debo agradecer mucho a este libro porque sé que me ayudará en mi vida profesional. Sé que a veces habrán problemas, cuellos de botella, pero si conservamos la calma y analizamos las cosas, la solución llegará, y si uno se siente inseguro de lo que está haciendo también es cuestión de pensarlo muy bien y hallar algo que te haga sentir bien de lo que has elegido hacer.
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